Cuando suben las temperaturas, una infusión también puede tomarse fría. Plantas aromáticas como la hierbaluisa, la menta o el hibisco ofrecen sabores muy distintos y combinan bien con rodajas de cítricos, manzana o unas hojas frescas.
Puede prepararse primero con agua caliente, respetando el tiempo indicado para cada planta, y dejarse enfriar antes de guardarla en la nevera. Otra opción es la maceración en frío durante varias horas. En ambos casos, prepara solo la cantidad que vayas a consumir pronto, utiliza utensilios limpios y conserva la bebida refrigerada.
Evita añadir azúcar por costumbre: prueba antes el sabor natural y, si lo deseas, ajusta con fruta o una pequeña cantidad de tu endulzante habitual. Si estás embarazada, tomas medicación o tienes alguna condición de salud, consulta qué plantas son adecuadas para ti con un profesional sanitario.